domingo, 2 de febrero de 2014

El conocimiento encantado


Creo que nuestro mundo está hecho de epistemologías de la distancia y de epistemologías de la fusión. No hay duda. Incluso ha de estar hecho de una epistemología con la mezcla de las dos.  Los humanos somos expertos en “operar el mundo sin preguntarle su opinión”, como dijo Pablo Fernández, y también en dejarnos llevar por nuestros sentimientos hacia un pozo oscuro sin salida.

Me ha gustado mucho como Fernández ilustra de una forma tan poética el coexistir con el mundo en su definición de epistemología del encantamiento. Y es que, sí, exactamente eso es lo que hace falta en esta Tierra, MAGIA. Fundirnos con el exterior pero sin olvidarnos de nosotros mismos. Empatizar, dialogar, abrazar en todo el sentido de la palabra. 


Desde mi profesión le va muy bien este último tipo de epistemología, pues creo que admirar cualquier tipo de arte es entrar al mundo de la magia, es fundirte en el momento. Creo que promover el arte desde esta epistemología es lo ideal, pues si lo hago desde una mirada de poder sobre los demás no se lograría el objetivo noble de acercar a las personas al arte. Y lo mismo, si me fundo sin sentido en ese mundo, quizá no logre dar nada a los demás. Escojo hacer magia, entonces. 

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