Entendiendo la cultura desde el primer concepto
creado por los romanos como el cultivo de un espíritu crítico derivado del
entendimiento de la humanidad a través del arte, de los libros y de los grandes
ejemplos humanos (Zaid, “Tres Conceptos de Cultura”, 2007, Letras Libres), es
significativo cómo el hombre construye su propia naturaleza y se va produciendo
y construyendo a sí mismo a partir de la pauta marcada por su medio ambiente.
Esto sucede porque el organismo humano carece de los medios biológicos
necesarios para proporcionar estabilidad a su propio comportamiento y, por lo
tanto, su desarrollo individual y su apertura al mundo está precedida por un
orden social dado. La existencia humana se desarrolla empíricamente en un
contexto de orden, dirección y estabilidad, pero estas características no son intrínsecas
al ser humano, él tiene que proporcionar estabilidad a su comportamiento y
especializar y dirigir sus impulsos. Es por eso que las instituciones se forman
para controlar la manera de relacionarse y de actuar al establecer pautas
específicas que canalizan hacia una dirección determinada. La identidad de un
ser humano entonces se ve definida por actitudes, emociones y reacciones que
responden a esta presencia de instituciones que a la vez lo dotan de formas
culturales aprendidas. En resumen, el ser humano establece una relación con lo
que lo rodea de acuerdo a la información que aprendió en su medio
ambiente. (Berger y Luckmann, “La
sociedad como realidad objetiva” y “La sociedad como realidad subjetiva”, 1968)
En una sociedad en la que el tiempo es percibido
como dinero y las experiencias familiares que he vivido en torno al trabajo,
evidentemente han influido en mi manera de aborrecer las condiciones laborales
actuales en esta era capitalista. Si tal
vez fuera originaria de algún otro país en donde claramente no existen los
abusos que se cometen en México en cuanto salarios mal pagados, explotación laboral
y demás exigencias absurdas y autoritarias, es probable que no hubiera escogido
el tema del trabajo, sin embargo, mi medio ambiente controla mi manera de
desenvolverme y de construirme.
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