domingo, 2 de marzo de 2014

El conocimiento moderno

Pareciera ser que la constante búsqueda de respuestas a interrogantes existencialistas y de consuelo para el alma propiciaron que durante el medioevo, la vida girara en torno a la religión. Por fortuna, en siglos posteriores, personalidades tan importantes como Descartes, Kant, Copérnico, Darwin y Freud vinieron a modificar nuestro panorama unilateral para abrirnos hacia realidades que esclarecieron dudas y miedos trayendo respuestas y opciones.  De esta manera, la relación sujeto-objeto cambió, pues el sujeto fue dotado de importancia al ser éste el que construiría al objeto, y no al contrario.    

Este cambio implica un modo diferente de conocer y, por lo tanto, de saber. La verdad es pues, relativa y, en nuestros tiempos, nos mantenemos alejados de una verdad absoluta como lo fue en el medioevo. Esto a mi parecer, permite que cada persona construya su propia realidad abriendo una gama infinita de posibilidades.  Esta construcción, sin embargo, debe mantener cierta empatía con nuestro entorno, pues es un hecho que la actual sociedad se ha vuelto muchísimo más individualista y se corre el riesgo de no ver por los demás perdiendo de vista la importancia de formar comunidad.

3 comentarios:

  1. Creo que solito llega el momento en que nos vemos a los ojos, después de ser individuos, para formar la identidad de la propia comunidad. Son oportunidades de encarrilarnos juntos en la regeneración del equilibrio entre la sociedad, su economía y el medio ambiente.

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  2. Creo que a medida que el conocimiento, y la forma de concebirlo, han avanzado, el sujeto se ha convertido en la parte fundamental del conocimiento. Por lo tanto, el conocimiento ha pasado a ser parte del individuo. Ya no se define en base a una comunidad, secta, grupo, etc. si no con base en la persona.

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  3. Me gusta eso de la búsqueda del equilibrio entre el individualismo y el sentido comunitario renovado. Precisamente estamos en una etapa de la historia en que las verdades absolutas se desvanecen (y no sólo las divinas sino las de la ciencia).

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