Pareciera
ser que la constante búsqueda de respuestas a interrogantes existencialistas y
de consuelo para el alma propiciaron que durante el medioevo, la vida girara en
torno a la religión. Por fortuna, en siglos posteriores, personalidades tan
importantes como Descartes, Kant, Copérnico, Darwin y Freud vinieron a
modificar nuestro panorama unilateral para abrirnos hacia realidades que
esclarecieron dudas y miedos trayendo respuestas y opciones. De esta manera, la relación sujeto-objeto cambió,
pues el sujeto fue dotado de importancia al ser éste el que construiría al
objeto, y no al contrario.
Este cambio implica un modo
diferente de conocer y, por lo tanto, de saber. La verdad es pues, relativa y,
en nuestros tiempos, nos mantenemos alejados de una verdad absoluta como lo fue
en el medioevo. Esto a mi parecer, permite que cada persona construya su propia
realidad abriendo una gama infinita de posibilidades. Esta construcción, sin embargo, debe mantener
cierta empatía con nuestro entorno, pues es un hecho que la actual sociedad se
ha vuelto muchísimo más individualista y se corre el riesgo de no ver por los
demás perdiendo de vista la importancia de formar comunidad.
Creo que solito llega el momento en que nos vemos a los ojos, después de ser individuos, para formar la identidad de la propia comunidad. Son oportunidades de encarrilarnos juntos en la regeneración del equilibrio entre la sociedad, su economía y el medio ambiente.
ResponderBorrarCreo que a medida que el conocimiento, y la forma de concebirlo, han avanzado, el sujeto se ha convertido en la parte fundamental del conocimiento. Por lo tanto, el conocimiento ha pasado a ser parte del individuo. Ya no se define en base a una comunidad, secta, grupo, etc. si no con base en la persona.
ResponderBorrarMe gusta eso de la búsqueda del equilibrio entre el individualismo y el sentido comunitario renovado. Precisamente estamos en una etapa de la historia en que las verdades absolutas se desvanecen (y no sólo las divinas sino las de la ciencia).
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